Este análisis se presenta en el contexto del día de la energía de la COP 30 en donde se espera que ministros de energía de todo el mundo se reúnan para discutir sobre la alineación de la planeación energética con la ambición climática.

Con las NDC 3.0 se busca mantener el calentamiento bajo 1,5 °C, fortalecer la transición energética justa, la salida de fósiles y la resiliencia, movilizar financiamiento y cooperación multisectorial hacia la carbono neutralidad en 2050. Su entrega debe simbolizar el inicio, no el cierre, de una ambición climática creciente.

Durante 2025, los países han presentado sus NDC 3.0, fijando compromisos climáticos al 2035. Esta ronda será la primera respuesta al GST-1 acordado en la COP28. Sin embargo, se ha encontrado que las NDC 3.0 hasta ahora las 123 NDCs que han sido actualizadas  no cumplen con el nivel de ambición que se requiere para cumplir con las metas del Acuerdo de París y el umbral de los 1.5C. Por eso, es necesario que desde diferentes instancias, incluyendo la sociedad civil, se llame a la ambición de las NDC.  Por esta razón, en el marco de Así va la Energía, analizamos lo que se incluyó o lo que deberían incluir las NDC de 4 países de la región (Colombia, México, Chile y Brasil) en respuesta a  los objetivos globales de transición energética del Párrafo 28 del GST-1. Este análisis se realizó a la luz de las seis dimensiones de la plataforma, evaluando el nivel de ambición y alineación de cada país.


 

TABLA RESUMEN


DIMENSIONES

Entrada de renovables

¿Se incorporaron metas cuantificables y explícitas alineadas con los resultados del GST?

  • Brasil: No. Declara ampliar la participación de fuentes limpias, renovables y bajas en carbono, pero sin metas cuantificables ni plazos definidos
  • Chile: Sí. Establece una meta cuantificada del 80% de generación eléctrica renovable al 2030 plenamente alineada con el mandato del GST.
  • Colombia: No. Prioriza renovables y almacenamiento, pero sin metas numéricas ni temporales, condicionando avances a cooperación tecnológica y financiera internacional. Según análisis de Transforma y otros actores, se requiere una meta de capacidad instalada en el rango de las 21 a 44,1 GW a 2030 y entre 30 y 48 GW a 2035.
  • México: NA. Debe incluir metas cuantificables e intermedias alineadas con el GST, consolidando la referencia de 44 GW solares y eólicos instalados como punto de partida hacia una descarbonización eléctrica acelerada.

 Eficiencia energética

¿Se incorporaron metas cuantificables y explícitas alineadas con los resultados del GST?

  • Brasil: No. Menciona la expansión de acciones de eficiencia energética y programas sectoriales, pero sin metas cuantificables ni plazos definidos, lo que limita su alineación con el GST
  • Chile: Sí. Incluye una meta del 20% de mejora en intensidad energética al 2035 respecto de 2019, en línea con la Ley 21.305 y los objetivos del GST.
  • Colombia: No. Reconoce la eficiencia como prioridad con medidas concretas (tarifas horarias, almacenamiento, gestión de demanda), pero sin metas numéricas o temporales explícitas. Colombia está preparada para comprometerse a meta mantener una tasa de mejora anual promedio de su intensidad energética alrededor o por encima del 4% a 2030.
  • México: NA. Debería comprometerse a duplicar la tasa de mejora de eficiencia energética y avanzar en la electrificación del transporte y el consumo doméstico, asegurando coherencia con los objetivos globales del GST. 

Salida de fósiles

¿Existe una intención explícita, así como los instrumentos necesarios (hoja de ruta, etc.), para una salida organizada de los combustibles fósiles antes de 2050 (puede ser en general o se cuenta como avance una hoja de ruta de un solo tipo de combustible o de las térmicas)?

  • Brasil: No. Aunque promueve mayor participación de energías limpias, no establece una hoja de ruta ni compromisos explícitos para una salida organizada del petróleo, gas o carbón antes de 2050.
  • Chile: Sí. Posee meta de abandono total del carbón al 2040 y planificación activa para sustituirlo con renovables, constituyendo una hoja de ruta clara hacia la descarbonización eléctrica.
  • Colombia: No. Menciona el retiro gradual de térmicas, reducción de fósiles y reconversión productiva, y reafirma los diversos tratados suscritos, aunque sin un cronograma cuantificado ni estrategias de implementación. Se requiere que a partir de 2026 no se permitan nuevas plantas a carbón y se adopte una salida programada entre 2027 y 2031.
  • México: NA. Debe establecer una hoja de ruta para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles antes de 2050, evitando la extensión de centrales obsoletas y garantizando una transición ordenada y socialmente justa.

Eliminación de subsidios

¿Existe una intención explícita, así como los instrumentos necesarios (hoja de ruta, etc.), para la eliminación progresiva de los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles antes de 2050?

  • Brasil: No. No menciona la eliminación de subsidios a combustibles fósiles ni contempla instrumentos o cronogramas que orienten su eliminación progresiva antes de 2050.
  • Chile: Sí. Reconoce explícitamente la eliminación progresiva de subsidios ineficientes como prioridad climática e impulsa el rediseño de impuestos a combustibles conforme al Precio Social del Carbono.
  • Colombia: No. Reafirma la eliminación gradual de incentivos fósiles, pero sin hoja de ruta ni metas temporales definidas para concretarla antes de 2050. Se requiere la presentación del primer inventario de subsidios fósiles en 2025 y la hoja de ruta para su eliminación programada en 2026.
  • México: NA. Debe definir una estrategia clara de eliminación gradual de incentivos fósiles, incorporando mecanismos de protección social y fiscales que aseguren una transición equitativa y compatible con las metas del Acuerdo de París.

Inversiones

¿Incluyen metas cuantificables o acciones explícitas frente a movilización de recursos (Mención de mecanismos de financiamiento como: Blended Finance, Plataformas País, fondos climáticos, Taxonomías Verdes) alineados con los objetivos de Transición Energética Justa como resultado del GST?

  • Brasil: No. Incorpora la Plataforma de Transformación Ecológica (ETP) como marco para generar empleos verdes y sostenibles, financiada parcialmente mediante bonos soberanos por más de USD 2 mil millones (2023–2024), pero sin metas ni mecanismos explícitos de movilización de recursos vinculados a la TEJ.
  • Chile: No. Incluye compromisos de diseñar y movilizar una cartera de inversiones público-privadas (2027–2030) y fortalecer la financiación climática local, aunque sin metas cuantificables ni instrumentos financieros específicos asociados a la TEJ.
  • Colombia: Sí. Dedica un capítulo al Portafolio de Transición Socioecológica, con 120 proyectos valorados en USD $38.962 millones y financiamiento parcial (10,6%) identificado, lo que constituye un instrumento económico alineado con la TEJ.
  • México: NA. Debe establecer una arquitectura financiera clara y cuantificable para la TEJ, integrando mecanismos de movilización de recursos (blended finance, fondos climáticos, plataformas país o taxonomías verdes) y planificación presupuestaria, priorizando proyectos de descarbonización, equidad territorial y generación de empleos sostenibles.

Justicia

¿Incluye metas, un componente específico de TJ o TEJ, acciones explícitas (como hojas de ruta) o implícitas orientadas a superar la pobreza energética, la ausencia de mecanismos de participación y/o pérdida de empleos?

  • Brasil: No.  Incorpora la justicia climática y la transición justa como eje narrativo e incluye taxonomía sostenible, uso de compras públicas y reconocimiento de desigualdades, pero carece de metas vinculantes e instrumentos para la implementación territorial y distribución justa de beneficios.
  • Chile: Si. Incorpora la justicia climática como eje central mediante la “Transición Socioecológica Justa”, tratándola como criterio obligatorio en la planificación y ejecución de políticas climáticas; y la operacionaliza mediante principios legales, metas con plazos y mecanismos de participación como promover la reconversión laboral en sectores vulnerables al 2035 sectorial.
  • Colombia: Si. Envía señales coherentes como incluir la Transición Energética Justa como un principio rector, pero en la práctica los programas contemplados carecen de avances en implementación, y claridad en su financiación y beneficiarios.
  • México: NA. Debe ser inclusiva y justa, lo que requiere esfuerzos más claros para generar un marco normativo vinculante, metas sectoriales de energía obligatorias y mecanismos de consulta permanente para garantizar una transición energética verdaderamente justa.

EN RESUMEN:

El análisis muestra que Chile es el país más alineado con los resultados del Balance Mundial (GST), con metas cuantificables en renovables (80% al 2030), eficiencia energética (20% al 2035), eliminación de subsidios fósiles y un enfoque legal y participativo de transición socioecológica justa. Colombia avanza parcialmente con la referencia a un portafolio de inversión verde robusto (USD 38.962 millones) y la inclusión del principio de transición energética justa. Se espera que la versión definitiva de la NDC incluya metas cuantitativas en temas como energías renovables y una señal concreta sobre el avance en la salida de combustibles fósiles y la eliminación progresiva de subsidios a este tipo de combustibles.. Brasil presenta una narrativa sólida en justicia climática y empleos verdes, pero sin objetivos medibles ni hojas de ruta, limitando su alineación con el GST. México, en tanto, debe definir metas cuantificables, estrategias de eliminación de fósiles y subsidios, y mecanismos financieros y sociales que aseguren una transición energética justa y equitativa, con enfoque territorial y de género, compatible con el Acuerdo de París.

 

La región avanza hacia una transición energética justa, pero ¿cómo saber si vamos por buen camino?

Para responder a esta pregunta, el programa de Diplomacia Energética de Transforma lanzó la plataforma “Así va la energía en América Latina”, un monitor que permite hacer seguimiento a los avances, desafíos y oportunidades en temas clave como energías renovables, eficiencia energética, eliminación de subsidios fósiles e inversión justa. El evento de lanzamiento reunió a 191 participantes y contó con la colaboración de organizaciones de la sociedad civil de Chile, Brasil y México.

Durante la sesión, se presentó la estructura de la plataforma, destacando sus dimensiones clave y la navegación del sitio web. Santiago Barbosa y Juliette Bermúdez, asociados de Transforma, explicaron el propósito del monitoreo y cómo está construido para ofrecer datos claros y comparables. Además, se abrió la conversación a través de una votación interactiva sobre el uso de la plataforma en el trabajo de incidencia y se recibieron preguntas y comentarios del público mediante mentimeter. De la participación se destaca el interés por todas las dimensiones y en particular, por la simensión de Inversiones en Transición Energética.

El panel destacó por su enfoque colaborativo y regional, con intervenciones de Caio Victor Vieira (Talanoa, Brasil), Sara Larraín (Chile Sustentable), Rosa María Jiménez Olmos (IDEA, México) y Diana Carolina Barba (Transforma, Colombia), quienes compartieron sus perspectivas sobre los principales retos de información y el rol estratégico del monitoreo para aumentar la ambición climática rumbo a la COP30.

Esta plataforma busca fortalecer la planificación y toma de decisiones basadas en evidencia, promoviendo mayor transparencia y rendición de cuentas en la región.

👉 Revive el evento completo en Así va la energía en América Latina: plataforma de monitoreo 

¿Qué rol juegan Chile, Colombia, Brasil y Argentina?

Un nuevo análisis regional presenta escenarios energéticos para cuatro países clave de América Latina en línea con las metas globales del Acuerdo de París: triplicar la capacidad instalada de energías renovables y duplicar la eficiencia energética al 2030. Usando el modelo abierto EnergyScope, el estudio evalúa cómo cada país puede avanzar hacia una matriz más limpia, adaptada a su potencial y contexto.

La Figura 17 del informe revela un cambio significativo en la matriz eléctrica proyectada: aunque la hidroelectricidad sigue siendo importante, fuentes como la solar y la eólica están ganando protagonismo por su competitividad. Chile lidera con una proyección de 24,9 GW en solar y 14,3 GW en eólica, seguido por Brasil con 18,3 GW en bioenergía y 39,4 GW en eólica. Colombia suma 3,2 GW en solar y 1,9 GW en eólica, mientras que Argentina tiene el potencial de alcanzar 4,3 GW en solar y 4,8 GW en eólica. Estas cifras reflejan un camino diverso pero complementario hacia una generación más sostenible en la región.

👉 Te invitamos a leer el documento de política completo para conocer en detalle cómo cada país puede aportar al futuro energético regional y global.

Un nuevo estudio analiza los impactos de los subsidios a los combustibles fósiles en Colombia y México, y plantea su eliminación como una estrategia clave para avanzar hacia una transición energética justa y sostenible. A partir de una metodología basada en criterios de eficiencia fiscal y justicia social, se identificaron los subsidios más costosos e ineficaces: principalmente aquellos dirigidos a la producción, que no benefician directamente a las comunidades más vulnerables.

Los casos analizados —el subsidio a la infraestructura petrolera en Colombia y los PIDIREGAS en México— demuestran que el costo fiscal de estos apoyos supera ampliamente sus beneficios. Además, el estudio propone redirigir esos recursos a sectores con alto impacto económico y social, como agua y saneamiento, agricultura, electricidad y manufactura. Estas alternativas no solo ayudan a reducir emisiones, sino que también pueden generar empleo y crecimiento económico.

👉 Conoce los detalles, la metodología y las propuestas completas descargando el documento de política pública. ¡Es hora de repensar el uso de los recursos públicos hacia un futuro más limpio y justo!

 

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